Tradicionalmente, conocemos la melatonina como una hormona esencial relacionada con los ritmos circadianos que regulan el ciclo de sueño y vigilia. Sin embargo, la evidencia científica actual, liderada por instituciones como el Instituto Internacional de la Melatonina (Universidad de Granada), demuestra que sus funciones van mucho más allá del descanso nocturno y, de hecho, son vitales para el envejecimiento saludable.

Qué veremos a continuación: la melatonina no solo regula el sueño, actúa como un potente protector celular y un regulador del sistema inmunitario, y cuyos niveles debemos cuidar especialmente a medida que cumplimos años.

¿Qué es la melatonina y para qué sirve?

La melatonina es una molécula que actúa como el principal sincronizador de nuestro reloj biológico. Aunque se sintetiza principalmente en la glándula pineal, también existe la llamada melatonina extrapineal, que se produce en diversos tejidos del cuerpo (como el intestino o la piel).

Sus dos funciones clínicas más destacables son:

1. Función antioxidante y protección mitocondrial

La melatonina es considerada uno de los antioxidantes más potentes del organismo debido a su capacidad única para atravesar todas las barreras biológicas. A diferencia de otros antioxidantes, la melatonina actúa directamente en la mitocondria, el orgánulo de las células responsable de la producción de energía y donde se generan la mayor parte de los radicales libres.

Al neutralizar estas especies reactivas de oxígeno, la melatonina no solo protege el ADN mitocondrial y celular, sino que evita el daño a las membranas lipídicas. Esta función es crucial para prevenir el estrés oxidativo, un proceso que, de no controlarse, acelera el envejecimiento prematuro y el desarrollo de enfermedades degenerativas.

2. Acción antiinflamatoria y regulación de citoquinas

Más allá de su papel protector, la melatonina actúa como un gestor de la respuesta inflamatoria. Su función principal aquí es regular la síntesis de citoquinas proinflamatorias (proteínas que coordinan la respuesta del sistema inmunitario ante una agresión).

En condiciones normales, la inflamación es una respuesta necesaria, pero si se prolonga, se vuelve destructiva. La melatonina ayuda a modular esta respuesta, evitando que la producción de estas sustancias se descontrole. Al favorecer una resolución rápida de la inflamación, esta hormona contribuye a evitar que procesos agudos se conviertan en patologías crónicas, manteniendo la integridad de los tejidos y el equilibrio del sistema inmune.

¿Por qué disminuye la melatonina con la edad?

Una de las consultas más frecuentes en salud es la pérdida de calidad de vida al envejecer. Clínicamente, esto se debe a que la producción natural de esta hormona alcanza su punto máximo en la infancia y comienza a declinar progresivamente tras la pubertad, reduciéndose drásticamente en la tercera edad debido a la calcificación de la glándula pineal.

Esta caída en los niveles hormonales reduce la capacidad del organismo para combatir el daño celular, lo que vincula directamente la falta de melatonina con una mayor fragilidad ante enfermedades relacionadas con la edad.

Factores que alteran la producción natural de melatonina

Además del paso del tiempo, existen factores externos que provocan un déficit de esta hormona, afectando a nuestra salud:

  • Contaminación lumínica: la exposición a la «luz azul» de pantallas durante la noche inhibe la secreción de melatonina.
  • Disrupción del ritmo circadiano: el trabajo por turnos, los horarios de comida irregulares y el jet lag alteran la sincronización biológica. Descubre las claves para dormir bien.
  • Déficit de precursores: para fabricar melatonina, el cuerpo requiere de triptófano (un aminoácido esencial) y serotonina. Sin una nutrición adecuada, la producción cae.

¿Qué relación existe entre la melatonina y el sistema inmunitario?

Esta pregunta es clave. La melatonina actúa como un inmunomodulador. Es decir, ayuda a que las células del sistema inmunitario no sobrerreaccionen. Esta interconexión entre el sistema nervioso, endocrino e inmunitario es lo que permite al cuerpo responder con equilibrio ante amenazas externas.

Sinergias terapéuticas y microinmunoterapia

Los enfoques terapéuticos que consideran los desequilibrios en estos tres niveles son fundamentales. En este contexto, la microinmunoterapia se presenta como una herramienta integrativa que puede utilizarse en sinergia con otros tratamientos. Su objetivo es actuar específicamente sobre la señalización inmunitaria para promover una respuesta regulada, ayudando a recuperar ese equilibrio biológico que la falta de melatonina o el estrés crónico pueden haber alterado.

Al igual que es esencial un ritmo biológico armónico, mantener la capacidad del organismo para regular la inflamación a través de la melatonina es una de las mejores estrategias para asegurar una salud duradera.

Bibliografía

  1. Instituto Internacional de la Melatonina (IiMEL). Fisiología de la melatonina y ritmos circadianos. Universidad de Granada (UGR).
  2. Reiter, R. J., et al. Melatonin as a mitochondria-targeted antioxidant. Frontiers in Physiology.
  3. Carrillo-Vico, A., et al. Melatonin: Buffering the Immune System. International Journal of Molecular Sciences.

 

Post actualizado el 13 de enero de 2026.

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