Los alimentos procesados nos facilitan la logística en la cocina. Disminuyen el tiempo de elaboración de la comida y se alarga el tiempo de caducidad de los alimentos con lo que nos ahorran viajes al supermercado. Son ventajas incuestionables para un tipo de vida apresurado pero, ¿cómo afecta esto a nuestro sistema inmune?

¿Sabías que…?

→ Lo más saludable es seguir una dieta equilibrada, como la dieta mediterránea.

→ El abuso de alimentos procesados puede alterar el equilibrio del sistema inmune.

→ La microinmunoterapia  se dirige a recuperar el buen funcionamiento inmunológico.

Estilo de vida “moderno” y cambio de hábitos

La forma de encontrar los alimentos en los establecimientos ha ido cambiando. Hace unas décadas los comprábamos como se presentan en la naturaleza, pero hoy en día es muy frecuente que hayan pasado por algún método de procesado, de tal forma que en algunos países, la cantidad de alimentos procesados supone más del 50% de alimentos disponibles en los supermercados.

¿Cómo nos afecta el cambio?

Desde el punto de vista inmunológico los nutrientes son la principal vía de entrada de antígenos y elementos extraños en el organismo, a través del tubo digestivo. Por este motivo el sistema inmune despliega una gran actividad protectora alrededor del tubo digestivo gracias la presencia de tejido linfático, como las placas de Peyer, células inmunes y otros mediadores inmunitarios, como la inmunoglobulina A .

A diferencia de los alimentos sin procesar, los procesados pueden contener aditivos como conservantes, colorantes, grasas, azúcares refinados y otros elementos que se incorporan durante el procesado y que se comportan como antígenos. Estos aditivos, aunque estén autorizados por la legislación sanitaria, en cantidades acumulativas o en personas de mayor sensibilidad pueden suponer una agresión para el sistema inmune a largo plazo.

Un estudio en ratones publicado en la revista Cell demostró que una alimentación de ese tipo ocasiona una reacción inflamatoria por sobreactivación del sistema inmune con aumento de granulocitos y monocitos en el torrente circulatorio.

En resumen…

Es frecuente incorporar en nuestra nutrición alimentos en mayor o menor medida procesados y es recomendable ser consciente de ello en vías a reeducar nuestros hábitos. Una alimentación natural y equilibrada será un elemento que ayude a nuestro sistema inmune a mantener un correcto funcionamiento.

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Bibliografía:

  1. Vilaplana i Batalla M. Nutrición y sistema inmunitario, una relación muy estrecha. Offarm Vol 29 Num 6 (Pag 75-81) Nov 2010
  2. Christ, A., Günther, P., Lauterbach MAR, Duewell, P., Biswas D., Pelka K., et al. Western Diet Triggers NLRP3-Dependent Innate Immune Reprogramming.Cell 2018; 172(1-2): 162-175 

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