Cuando hablamos de nutrición antiinflamatoria nos referimos a llevar una dieta en la que de forma general los alimentos de carácter antiinflamatorio tienen protagonismo y se minimizan en lo posible los alimentos que favorecen en el organismo la inflamación.

Llevar una dieta antiinflamatoria debería ser un factor a tener en cuenta de cara a mejorar una enfermedad con un componente inflamatorio de base. Aunque también puede ser un hábito saludable introducido en nuestras costumbres como prevención frente a dichas enfermedades.

Inflamación, sistema inmune y enfermedades

El sistema inmunitario es el guardián de la salud. Prácticamente todas las enfermedades se relacionan con un desequilibrio a nivel del sistema inmune. Por eso, cuidar de él es esencial y requiere, por un lado, llevar un estilo de vida que ayude a potenciar sus mecanismos de defensa y a evitar reacciones perjudiciales y autoinflamatorias y, por otro, apoyarse de enfoques dirigidos a su regulación y apoyo de sus funciones, como la microinmunoterapia.

Como comentábamos en nuestros post “Inflamación, las dos caras de una misma moneda” y “Repasamos: inflamación, tipos y patologías asociadas”, la inflamación es una respuesta natural del sistema inmunitario, que cuando persiste en el tiempo, puede sin embargo volverse en contra del organismo.

La alimentación es la base de la vida, de la salud y por tanto también de cualquier tratamiento. ¿Cómo abordar la inflamación desde la alimentación?

Alimentos antinflamatorios o proinflamatorios

  • Frutas y hortalizas rojas por sus antocianinas y carotenos, verduras de hoja verde por sus componentes con el grupo químico sulfuro, legumbres como la soja, son ingredientes que no pueden faltar en una dieta antiinflamatoria. Además el ajo y especias como la cúrcuma y el jengibre no solo aportan mucho sabor a los platos, sino que tienen poder antioxidante.
  • Si hablamos de grasas, la más recomendada sin duda es el aceite de oliva virgen extra (AOVE). Rica en oleocanthal (1) entre otros compuestos, el AOVE se ha propuesto como alimento con capacidad antiinflamatoria similar a algunos medicamentos. Otras grasas beneficiosas son las que contienen ácidos grasos omega-3 (2) que se encuentran en el pescado azul, nueces, huevos, coles, etc. su capacidad antiinflamatoria ha sido propuesta como beneficiosa en el manejo de enfermedades crónicas. Las grasas a evitar son las refinadas y las de origen animal.
  • Carnes rojas procedentes de mamíferos se han propuesto más inflamatorias que las carnes blancas procedentes de aves o el pescado. Según varios estudios el motivo es su contenido de ácido siálico. Esta molécula no se puede metabolizar en nuestro cuerpo por la ausencia de una enzima acumulándose por tanto en nuestro organismo. Este hecho desencadena una respuesta de carácter inflamatorio ya que nuestro sistema inmune lo reconoce como algo extraño a nuestro cuerpo.
  • Los azúcares refinados y dulces especialmente industriales no son recomendables ya que producen un aumento de marcadores inflamatorios como la PCR e IL6.

Conclusión

Así, las enfermedades crónicas con alto componente inflamatorio de base como puede ser la diabetes tipo II, fatiga, artritis reumatoide, colitis ulcerosa y otras muchas, podrían mejorar o se podrían prevenir cuando se sigue un estilo de vida saludable, que tiene en cuenta el importante rol que juega el sistema inmunitario. En los casos en los que la inflamación es la protagonista, una dieta antiinflamatoria puede ayudar al organismo a obtener los elementos que necesita para regular su respuesta. Del mismo modo, enfoques dirigidos a regular específicamente el sistema inmune, como la microinmunoterapia, son herramientas de interés para ayudar al cuerpo a regresar a un estado normal y frenar la tendencia a la cronicidad.

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Bibliografía:

(1) Kok-Lun PangKok-Yong Chin. The Biological Activities of Oleocanthal From a Molecular Perspective. Nutrients. 2018 May 6;10(5):570

(2) Herpich C et al. Anti-Inflammatory diets and fatigue. Nutrients. 2019 Oct; 11(10): 2315.

(3) Caballero-Gutierrez L, Gonzalez G. Alimentos con efecto anti-inflamatorio. Acta Medica Peruana. 2016 33,(1): 50-64

 

 

 

 

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