Uno de los emblemas del mundo de la farmacia, además de la conocida cruz, es la copa con una serpiente enrollada en su tallo. Parece ser que este símbolo tiene su origen en un mito de la antigua Roma.

Cuenta la leyenda que el dios Mercurio, también conocido por Hermes, se topó un día con dos serpientes luchando entre sí. Con la ayuda de su caduceo o bastón logró separarlas para que pudieran proseguir su camino. Desde entonces, Mercurio, protector de la medicina, la ciencia y la farmacopea, se representa con una serpiente enroscada en su vara.

Con el tiempo, la simbología farmacéutica sustituyó la vara por la copa de Higea, diosa griega custodia de la salud y de la que deriva la palabra higiene. Está documentado que el cáliz de Higea ya fue invocado en el juramento hipocrático, un texto ético que recoge las obligaciones de los médicos con sus pacientes.

Hoy en día la copa de Higea con la serpiente enroscada en su fuste es una de las imágenes más reconocibles en el imaginario colectivo farmacéutico de la mayoría de los países occidentales.

Con esta historia queremos felicitar a todos los farmacéuticos en el Día Mundial del Farmacéutico. Y además, agradecerles su labor y atención cuidadosa, individualizada y cálida con el paciente siempre basada en el conocimiento.

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