¿Cómo es posible que al comenzar las vacaciones me ponga enfermo? ¿Mala suerte? Existe una explicación de por qué podemos caer enfermos los primeros días de vacaciones.

Factores que influyen a nivel físico:

  • El ritmo de vida que llevamos durante el trabajo nos hace producir elevadas cantidades de cortisol y adrenalina que van inflamando los tejidos y debilitando nuestro sistema inmune. Después de haber forzado nuestro cuerpo, al parar nuestra actividad puede reducirse su producción pero los tejidos aún están inflamados y no son capaces de reaccionar ante los cambios que trae la nueva situación.

  • Los cambios bruscos de temperatura que se producen cuando nos refrescamos con un baño en la playa o piscina, o simplemente al entrar en algún lugar donde hay aire acondicionado, ligados a un sistema inmune aún debilitado pueden ser los desencadenantes de un resfriado veraniego molesto.

  • También conviene saber que en vacaciones, sobre todo si se viaja a países cálidos y húmedos (tropicales), existe una mayor posibilidad de sufrir intoxicaciones alimentarias. Las altas temperaturas y condiciones higiénicas diferentes a las que estamos acostumbrados son caldo de cultivo para el crecimiento de bacterias o virus contra las que nuestro sistema inmune no está preparado.

Factores que influyen a nivel mental:

  • Puede haber personas que cuando no están trabajando no saben qué hacer y sienten culpabilidad, miedo o vergüenza ante el hecho de irse de vacaciones. Al dejar de pensar (si pueden) en cuestiones laborales se sienten vacios y esto genera una situación de enfado o disconfort.

Para disfrutar plenamente de las vacaciones es necesario prepararse física y psíquicamente intentando controlar y reconducir el estrés que hemos generamos durante el año. Un sistema inmune en buen estado y momentos de reflexión y disfrute de la vida son la base de unas vacaciones felices.

Asimismo, dicen los expertos que descansar no es no hacer nada sino cambiar de actividad. Es necesario hacer una desconexión rápida de las tareas del trabajo e introducirnos tranquilamente en las nuevas ocupaciones como preparar un viaje, ir a la playa o disfrutar de las aficiones.

Es un buen momento también para revisar aquellas facetas de nuestra vida que podemos mejorar y retomar el roll de padres, hijos, esposa o marido, que podemos tener descuidados por falta de tiempo, ya que una buena conciliación de la vida familiar y personal con el trabajo es clave para reducir el estrés.

En situaciones en las que el sistema inmune puede encontrarse debilitado, como tras periodos de estrés y ansiedad, la microinmunoterapia puede ser una ayuda para que nuestro sistema inmune pueda afrontar con energía los cambios propios de esta etapa estival.

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Bibliografía:

Bianchi R., Schonfeld, I.S., Laurent E. Burnout syndrome and depression. Understanding Depression: Clinical Manifestations, Diagnosis and Treatment 2018, 2:. 187-202.

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