De todos es bien sabida la importancia que tiene la microbiota bacteriana para nuestra salud. Constantemente oímos hablar de probióticos, de flora intestinal, etc. La simbiosis entre la microbiota bacteriana y el cuerpo humano juega un papel clave en diferentes aspectos de la biología humana, incluyendo la digestión, el desarrollo del sistema inmune e incluso el desarrollo del cerebro. Desequilibrios de la flora intestinal están asociados con enfermedades crónicas como el síndrome de colon irritable, procesos alérgicos, obesidad y trastornos neurológicos.

Existen diferentes factores que pueden influir en el desarrollo de la microbiota en los primeros años de vida, los más importantes son:

–       el tipo de parto

–       el tipo de alimentación infantil (donde cabe destacar el papel de la lactancia materna),

–       la hospitalización y

–       el uso de antibióticos.

Uno de los estudios a destacar en este campo es el publicado en la revista Pedriatics (ver estudio), en el que se muestra como bebés nacidos por vía vaginal y alimentados exclusivamente con lactancia materna, presentaban una microbiota intestinal más «beneficiosa» (presencia elevada de bifidobacterias y baja presencia de Clostridium difficile y Escherichia coli).

Hay que tener en cuenta que al nacer, el neonato se expone por primera vez a una amplia gama de microbios de diversas fuentes, incluyendo las bacterias maternas. Así pues, como se indicó en un estudio de 2010 en el que se analiza la flora bacteriana de las madres e hijos nacidos por parto natural o por cesárea, los bebés nacidos por vía vaginal adquirían comunidades bacterianas semejantes a la microbiota vaginal de su propia madre, con predominio de Lactobacillus, Prevotella o Sneathia spp., en cambio los bebés nacidos por cesárea albergaban comunidades bacterianas similares a las encontradas en la superficie de la piel, con predominio de Staphylococcus, Corynebacterium, y Propionibacterium spp.

Este hecho es básico para el desarrollo del sistema inmune del recién nacido, ya que en su primer contacto con el mundo exterior éste es completamente ingenuo y tolerante a todo. Actualmente hay estudios como los de la Dra. Domínguez Bello, en los que se está estudiando si con un sistema sencillo de exposición de los neonatos que nacen por cesárea a las bacterias maternas se puede influir en la microbiota que se establece en el recién nacido y, consecuentemente, en el buen desarrollo de su sistema inmune.

Fuentes:

  1. Penders J, Thijs C, Vink C, Stelma FF, Snijders B, Kummeling I, van den Brandt PA, Stobberingh EE.Factors influencing the composition of the intestinal microbiota in early infancy. Pediatrics. 2006 Aug;118(2):511-21.

  2. Dominguez-Bello MG, Costello EK, Contreras M, Magris M, Hidalgo G, Fierer N, Knight R Delivery mode shapes the acquisition and structure of the initial microbiota across multiple body habitats in newborns. Proc Natl Acad Sci U S A. 2010 Jun 29;107(26):11971-5.
  3. Artículo de prensa: Natalio Cosoy. BBC Mundo. ¿»Pintar» a los bebés de microbios de su mamá para protegerlos?

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