Muchos son los efectos negativos sobre nuestra salud física y anímica que, tras un mes de confinamiento, empezamos a sentir. A nivel mental: Estrés, que proviene del temor a la infección, al aburrimiento, al impacto financiero, al aislamiento; Enfado, que aumenta al encontrase en una situación de impotencia; y Confusión por haber perdido muchas de las referencias en la rutina diaria.

Como pasa con toda circunstancia que nos resulta nueva, no estábamos preparados. Si bien, con la experiencia acumulada de las últimas semanas y con una situación que se prolonga, ¿qué podemos hacer para combatir estos estados?

Los psicólogos recomiendan[1] varias actitudes a seguir:

  • Establecer una rutina diaria con horario para levantarse e irse a dormir, comer, cenar y realizar varias actividades a lo largo del día. Intentar pasar tiempo en zonas de la casa con mayor iluminación natural, especialmente por la mañana.
  • No descuidar la alimentación y planificarse los menús, siendo éstos saludables, con aportes en vitaminas y minerales.
  • Mantenerse informado a través de fuente segura y fiable evitando la sobreinformación.
  • Reservarse tiempos de ocio durante la semana, y si se trabaja desde casa y a través de pantallas, evitar los dispositivos electrónicos durante estos momentos (juegos en familia, puzzles, leer ese enorme libro que te recomendaron hace tiempo, probar recetas de cocina mas laboriosas y para las que normalmente no tienes tiempo…).
  • Imponerse tareas de apoyo a familiares y amigos, rechazando la negatividad y la incertidumbre (también escribir una carta o un email a personas con las que no contactas desde hace tiempo, y organizar quedadas sociales online). Confinamiento es restricción de movimiento y no es sinónimo de aislamiento emocional.
  • Planificarse rutinas de ejercicio físico, estiramientos (ej. yoga, pilates) y actividades de relajación – cuyos beneficios no sólo se observan a nivel de la salud fisiológica sino también se traducen en bienestar mental.
  • Durante los fines de semana, visitar museos o castillos virtuales, aprovechar de la oferta cultural virtual y las herramientas que hoy tenemos a nuestra disposición.
  • Mantener una actitud positiva ante todo, ¡nada dura para siempre!

No hay que olvidar, asimismo, que el estrés tiene un importante impacto sobre las funciones orgánicas y también sobre el sistema inmunitario y la inflamación. Tomar consciencia de las circunstancias actuales y no dejarse llevar por el estrés es fundamental actualmente.

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[1] Samantha K Brooks, Rebecca K Webster, Louise E Smith, Lisa Woodland, Simon Wessely, Neil Greenberg, Gideon James Rubin. The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. Lancet 2020; 395: 912–20.

 

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