La musicalidad del sistema inmune

La musicalidad del sistema inmuneLa musicalidad del sistema inmune

La música tiene un efecto indiscutible sobre nuestro estado de ánimo, modulando nuestras emociones en la vida cotidiana. Pero además también puede promover salud física, psicológica y bienestar general.

Uso terapéutico de la música

La utilización de la música como terapia en el área médica y de la salud mental está siendo cada vez más reconocida, hasta tal punto que es empleada hoy en día en tratamientos para el dolor, en rehabilitación neurológica en presencia de lesión cerebral, enfermedades neurodegenerativas y trastornos del neurodesarrollo (1). También existen indicios de que escuchar la música que más nos gusta favorece una buena salud cardiovascular (2).

La química de la música

Siempre que escuchamos música de nuestro gusto, nuestro organismo libera más cantidades de un neurotransmisor relacionado con los sistemas de recompensa, la dopamina, lo que nos provoca sensación de bienestar.

Uno de los hallazgos más interesantes en este campo es que existe una asociación entre la música y los niveles de inmunoglobulina A (IgA), anticuerpo vinculado a la inmunidad, así como con un número mayor de células que combaten gérmenes y bacterias. Así, en un estudio dirigido por Hucklebridge y colaboradores en el Reino Unido, se llevaron a cabo varios experimentos donde se examinó el impacto de un estado de ánimo positivo y de otro negativo (inducidos por diferentes estilos musicales) sobre la concentración de IgA salivar. Los resultados apuntaron a que se produjo un aumento de IgA en todos los casos, y que éste se daba independientemente de la valencia emocional de la música (3, 4), esto es, si expresaba alegría o tristeza, energía o relajación, etc.

¿Influyen los gustos musicales personales?

Cada persona trae al nacer una musicalidad innata, es decir, una  sensibilidad a la música y a sus elementos que puede ser activada para la salud y la calidad de vida.

La elección del tipo de música es única y personal y tiene que ver con la musicalidad innata propia y las preferencias personales. Parece ser que para nuestro sistema inmunológico es indistinto y que la clave no está tanto en el tipo de música, sino en el volumen, el ritmo y en el hecho de que sea la preferida del oyente. En este sentido, los expertos aseguran que, del mismo modo que escuchar aquella que a uno le agrada aporta muchos beneficios, hacerlo con música “desagradable” puede producir efectos contraproducentes en el humor e, incluso, provocar una constricción de los vasos sanguíneos (2).

Bibliografía

(1) Lichtensztejn, M. Los efectos de la música en el sistema inmune. Buena Vida 22/05/2013. Artículo en prensa, accesible en [http://www.clarin.com/buena-vida/salud/efectos-musica-sistema-inmune_0_ryxmd-OjPQx.html]

(2) Llavinia Rubio, N. La música como tratamiento para mejorar la salud. Web www. consumer.es – Fundación EROSKI. Accesible en : [http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia/2011/01/24/198449.php]

(3)Lu, TC. Music and salivary immunoglobulin A (SIGA): a critical review of the research literatura. Thesis Degree at Drexel University. Accessible at: [https://idea.library.drexel.edu/islandora/object/idea%3A2656/datastream/OBJ/view]

(4) Hucklebridge F, Lambert S., Clow A., Warburton DM., Evans PD., Sherwood N. Modulation of secretory immunoglobulin A in saliva; response to manipulation of mood. Bio Psychol 2000, 53(1):25-35

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