Trastornos del estado de ánimo como la ansiedad y la depresión son muy comunes en pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales. ¿Pero qué son las enfermedades inflamatorias intestinales? ¿Y cuál es la relación entre esta enfermedad y las alteraciones emocionales?

Enfermedades inflamatorias intestinales (EII)

El término de enfermedad inflamatoria intestinal (EII) se usa para hacer referencia a un grupo de enfermedades del aparto digestivo cuya característica principal es la presencia de una inflamación crónica en el tubo digestivo o la pared intestinal. Los dos tipos de EII más comunes son la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.

No se conoce con exactitud la causa de estas enfermedades. Sin embargo, la mayoría coincide en la existencia de múltiples factores involucrados en el proceso de aparición y desarrollo de dichas patologías. Entre estos se encuentran factores genéticos y medioambientales, un disfuncionamiento del sistema inmunitario o procesos infecciosos.

Ansiedad y depresión en pacientes con EII

Asimismo se ha analizado en varios estudios la relación que puede existir entre el estrés o el malestar emocional y la evolución de las enfermedades inflamatorias intestinales, dado que se han señalado niveles más elevados de ansiedad y depresión en personas padeciendo una enfermedad inflamatoria intestinal que en el resto de la población.

Un último estudio realizado por un grupo de investigadores de Londres y publicado en la revista médica “Inflammatory Bowel Diseases” (publicado online por primera vez en febrero 2012) confirma estos datos. En el estudio fueron incluidos 103 pacientes con colitis ulcerosa (CU), 101 pacientes con enfermedad de Crohn (EC) y 124 controles sanos. Todos completaron la Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria (HADS). Los resultados mostraron que tanto los pacientes con colitis ulcerosa como con enfermedad de Crohn presentan más alteraciones psicopatológicas que el resto de las personas incluidas en el estudio. Además, el estrés percibido se asocia a los trastornos del estado de ánimo tanto en el caso de la CU como de la EC.

Sin embargo, en la literatura no queda claro si estos trastornos preceden o son la consecuencia de las EII. Por una parte, no es descartable que procesos crónicos de estrés puedan intensificar los síntomas de la enfermedad. Pero por otra parte, el diagnóstico de una enfermedad crónica y los cambios en el estilo de vida que esto implica pueden ser percibidos como una situación estresante por ciertas personas, que si se prolonga en el tiempo puede dar lugar a ataques de ansiedad o a una depresión.

En consecuencia, tanto en el estudio arriba mencionado como en otros, se subraya la necesidad de detectar estos trastornos a tiempo y buscar estrategias de afrontamiento del estrés y de control de las emociones con el fin de evitar el deterioro de la calidad de vida de estos pacientes.

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